Álvaro Mesonero-Romanos es uno de los nombres más activos en la nueva generación de arquitectos e interioristas que están dando forma al Madrid prime contemporáneo. Formado en la Universidad Europea de Madrid, con etapas formativas en Brasil y Reino Unido, comenzó su carrera profesional en estudios como Santa & Cole y, durante tres años, en el despacho de Miguel Olazábal, donde se especializó en vivienda residencial de alto standing.
En 2018 cofundó MRGO Arquitectos junto a Álvaro G. Onieva, estudio que en años posteriores evolucionó a Mesonero-Romanos Studio, con sede en Calle General Castaños en el centro de Madrid. En menos de ocho años, la firma ha entregado más de 70 proyectos repartidos entre hostelería, vivienda de lujo, restauración y proyectos comerciales, con un equipo multidisciplinar que combina arquitectura, dirección creativa, infografía y renderizado.
Su portfolio incluye hitos como el Hotel Mar I Vent en Banyalbufar (Mallorca), Hotel Valdencinares en Extremadura, el boutique Hotel D22 en Dakhla (Marruecos) y la residencia R·S15 en Sotogrande, además de los restaurantes Goya y José Luis. La filosofía del estudio se construye sobre tres ejes: materia, escala y emoción. Más que estilismo, lo que persigue es atmósfera —cómo se siente un espacio cuando lo habitas, no sólo cómo luce en una foto. En su conversación en Sophiq Shots, grabada en Arsis, Álvaro defiende que escuchar al cliente y diseñar pensando en quién va a habitar el espacio es lo único que separa la arquitectura buena de la pretenciosa.
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